El Poder curativo del viaje

Sanar viajando

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Tengo que decir que fueron más años de los que hubiera querido, los que separaron mi último viaje de mochilero del anterior. Tal vez, uno de los motivos (aunque no el único), fue como me sentía físicamente.

Mente y cuerpo como un todo

Creo que la explicación es simple, la mente tiene el poder para enfermarnos así como para curarnos. El estrés, la angustia, la falta de objetivos, baja autoestima, etc. nos afectan a nivel físico. 
En algunas personas (como en mi caso) las advertencias del cuerpo son más notorias y los malestares terminan forzándonos a reaccionar, en otros esas respuestas están más adormecidas y de ser ignoradas pueden terminar manifestándose en cosas mucho peores. 
Pero que esto no sé malentienda, no se trata de inventarse enfermedades que no existen, sino de enfermar a raíz de hacer oídos sordos a nuestro cuerpo.
Mente y cuerpo funcionan en sincronía y mientras no lo aceptemos y no comencemos a actuar en consecuencia, no tendremos el control de nuestra vida ni de nuestra salud.

Mi experiencia personal

Por ese entonces tenía un malestar general, dolores de espalda, cuello e hinchazón abdominal, pero lo peor de todo eran mis rodillas... 

Llevaba un año de haber sufrido una lesión por sobre entrenamiento y me había dejado secuelas, "tendinitis aguda crónica" fue el diagnóstico del traumatólogo. Para los que no estén familiarizados con el término, esto es una lesión inoperable, es aguda porque el dolor puede llegar a ser insoportable (al punto de impedirte caminar por varios días) y para colmo también es crónica, lo que significa que nunca sana al 100%. 

Si bien en ese momento tanto yo como todo mi entorno lo sentía una imprudencia, mi necesidad de viajar fue tan grande que me lance a la ruta de todas formas.

Días después hice mi primera cumbre, y luego se fueron sumando muchas más, pase de no poder caminar más de 700 u 800 metros sin sufrir consecuencias a caminar una media de 15 km diarios en montaña, llegando a rozar los 40 km. Todo mi malestar generalizado se esfumó y mi dolor de rodillas paso de ser agudo a convertirse en una casi imperceptible molestia cada tanto, que no me impedía en ningún modo, ni llegaba a opacar mis experiencias. Mi energía se incrementó a tal grado que jamás tuve problemas para llevarle la marcha a nadie, eh incluso, eh participado de deportes extremos (de manera bastante inconsciente, tengo que admitir).

Del círculo vicioso a un círculo virtuoso

Conceptos similares pero evidentemente opuestos. Como dijimos, existen una serie de emociones, que si las ignoramos, con el tiempo se volverán malestares y enfermedades. Del mismo modo, los malestares y enfermedades afectan nuestra psiquis haciéndonos sentir más ansiosos y deprimidos, lo que a su vez incrementa nuestro grado de estrés y en consecuencia nuestra salud empeora y es de esta manera que quedamos atrapados en una espiral descendente de la que cada vez es más difícil salir.
Sin embargo, cuando salimos de viaje, la emoción, expectativas, proyectos, libertad, paz, alegría, que sentimos hace que nuestros malestares se alivien, con lo que nos sentimos aún mejor de lo que ya nos sentíamos y esto se potencia a cada paso pudiendo llegar incluso, como fue mi caso, a desvanecerlos por completo.

El viaje como terapia

Hagamos un experimento, ¿estás list@? Ahí va:
Ahora solo deja tu mente en blanco y por sobre todas las cosas NO pienses en un elefante rosado.
¿No lo lograste cierto?, no te preocupes, desde el punto de vista neurocientifico, esto tiene una explicación muy simple y es que no es posible dejar de pensar en algo o alguien por elección propia, de hecho cuanto más lo intentemos, más atención le estaremos dando. 
El único modo de quitar un pensamiento de nuestra mente, es por sustitución y es que la mente humana solo tiene la capacidad de prestar atención a una cosa a la vez. De hecho, está comprobado que cuando hacemos varias tareas al mismo tiempo, nuestra mente no divide su atención entre ellas, sino que va saltando de una a otra constantemente, lo cual deriva en un desempeño inferior al que obtendríamos si realizáramos las tareas una a una. 
Ahora que entendimos la manera en que trabaja nuestra mente, todo queda mucho más claro. 
Cuando salimos de viaje, este absorbe toda nuestra atención y esto desplaza nuestros problemas, inseguridades e inquietudes a un segundo plano, haciéndonos vibrar cada vez más y más alto.
Ya cerrando esta entrada, te propongo un cambio de paradigma: 

  • Deja de luchar contra las cosas que te hacen mal y comienza a trabajar por conseguir aquellas que te hacen bien.

Sé feliz y tu cuerpo actuará en consecuencia.


Autor: matudion

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Si aún te estás decidiendo a salir a la ruta o te gustaría abrir tu mente viajera a nuevas perspectivas, estos artículos son para vos:

"¿Hay edad para salir de mochilero?"



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